4 nov 2010

MUPACC 2010-11 / TUTORES Y TEMAS DE INVESTIGACIÓN

MUPACC 2010-11 / TUTORES Y TEMAS DE INVESTIGACIÓN


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Alumno

Tema

Tutor


1

Alhambra, Manuel

Preservar y reciclar. Intervenciones contemporáneas en la arquitectura actual

Barba, José Juan


2

Espinoza, León

La ciudad contemporánea y el paisaje antropizado. El carácter metropolitano de la

Barba, José Juan


3

Rodríguez M., Juan J.

Metalenguajes contemporáneos para la arquitectura

Barba, José Juan


4. SIN ALUMNO ASIGNADO

Durabilidad y Conservación de Geomateriales en el patrimonio de la UAH

Barluenga B., Gonzalo


5. SIN ALUMNO ASIGNADO

Diseño y mejora de hormigones autocompactantes para su uso en arq. y patrimonio

Barluenga B., Gonzalo


6

Carmona, Javier

Arquitectura bioclimática construida. Análisis post-ocupacionales.

Celis d'Amico, Flavio


7

Merinero, Ramiro

Arquitectura bioclimática construida. Análisis post-ocupacionales.

Celis d'Amico, Flavio


8

Gómez, Antonio

Mejoras ecoeficientes en la rehabilitación. Caso de estudio: algún edificio de la UAH.

Celis d'Amico, Flavio


9

Villalba, Victoria

Análisis de tramas urbanas en relación con su impacto ambiental (1)

Cervera, Rosa et al.


10. SIN ALUMNO ASIGNADO

Indicadores de Sostenibilidad Urbana (1)

Cervera, Rosa et al.


11

Arteta, Jon

Adaptación de la ciudad consolidada a los nuevos retos de sostenibilidad del s. XXI (1)

Cervera, Rosa et al.


12

Matos, Juan Carlos

Infraestructuras Urbanas Sostenibles (1)

Cervera, Rosa et al.


13

Rivera, Rosemarie

Movilidad y transporte urbano (1)

Cervera, Rosa et al.


14

Aguilar, Wilver

Los límites urbanos: análisis de un espacio fronterizo y soluciones sostenibles

Chías Navarro, Pilar


15. SIN ALUMNO ASIGNADO

Los recursos patrimoniales y su aprovechamiento sostenible.

Chías Navarro, Pilar


16. SIN ALUMNO ASIGNADO

Análisis territorial y Tecnologías de la Información Geográfica.

Chías Navarro, Pilar


17

Lafateli, Gabriela

Aspectos bioclimáticos de la arquitectura moderna. Estudio de caso: el mercado central de Luanda, Angola. (3)

Echeverría V., Ernesto


18 SIN ALUMNO ASIGNADO

Aspectos bioclimáticos de la arquitectura moderna. Estudio de caso: viviendas sociales en altura en Luanda, Angola (3)

Echeverría V., Ernesto


19

Parrilla, Carmen

Tipología, estructura y evaluación del paisaje. Estudio de casos.

Gómez Sal, Antonio


20

Borges, Kathia

Criterios y conflictos ambientales en la planificación urbana.

Gómez Sal, Antonio


21

Siena, Katia

El patio como hábitat y vivienda. Tipología, servicios, valores.

Gómez Sal, Antonio


22

Amador, Eymmi

Entorno y bienestar humano. Percepción y respuestas diferenciales.

Gómez Sal, Antonio


23

De la Fuente, David

Procesos de rehabilitación de los sistemas constructivos tradicionales: recuperación y sostenibilidad

González Redondo, Esperanza


24

Morales, Camila

Procesos de rehabilitación de los sistemas constructivos tradicionales: recuperación y sostenibilidad

González Redondo, Esperanza


25 SIN ALUMNO ASIGNADO

Sistemas constructivos en la arquitectura Cisneriana: la Universidad de Alcalá y edificios coetáneos

González Redondo, Esperanza


26. SIN ALUMNO ASIGNADO

Documentación, levantamiento y análisis de la construcción de armaduras de madera en Alcalá de Henares

González Redondo, Esperanza


27. SIN ALUMNO ASIGNADO

Arquitectura industrial en Shangai. Historia y rehabilitación

González Redondo, Esperanza


28. SIN ALUMNO ASIGNADO

Contenido y expresión gráfica en la difusión de la arquitectura. Estudio de caso: revista "Arquitectura" del Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid (2)

Goycoolea P., Roberto


29

González, Heidi

La arquitectura moderna africana en la historia de la arquitectura. (3)

Goycoolea P., Roberto


30

Sosa, Giselle

La recuperación del patrimonio arq. moderno en países en vías desarrollo. (3)

Goycoolea P., Roberto


31 SIN ALUMNO ASIGNADO

Contexto en arquitectura, el lugar como base del proyecto.

Lajara Olmos, Ricardo


32. SIN ALUMNO ASIGNADO

Criterios metodológicos de investigación, restauración y rehabilitación del patrimonio y el paisaje industrial urbano o territorial. (Investigación teórica paralela a un trabajo de campo práctico sobre ejemplos de la provincia de Madrid y/o Guadalajara.)

Layuno Rosas M. Ángeles


33. SIN ALUMNO ASIGNADO

Teoría y crítica de la arquitectura y la ciudad en el siglo XX. Recopilación, análisis e investigación

Layuno Rosas M. Ángeles


34. SIN ALUMNO ASIGNADO

La utilización del dibujo en el proceso proyectual.

Martín S., José Julio y Pedro Ortiz


35

Valenzuela, G.

La recuperación de la arquitectura vernácula en el ámbito rural

Núñez Martí, Paz


36

Muñoz, Juan A.

Arquitectura y medioambiente. Arquitectura vernácula en Guadalajara.

Núñez Martí, Paz


37

Pérez Gil, Diego

Arquitectura funeraria del siglo XIX en el cementerio municipal de Guadalajara

Ordieres D., Isabel


38

Ayuso, Pablo

Preexistencia y sostenibilidad en la arquitectura popular de la comarca de la Alcarria

Ordieres D., Isabel


39 SIN ALUMNO ASIGNADO

Cambios de ocupación del suelo: evaluación de los servicios ambientales asociados a los cambios. tendencias, estado actual y perspectivas futuras

Prieto, Fernando


40

Lara, Victoria

Relaciones entre los palacios del Marqués de Mondéjar en Mondéjar, Guadalajara, y en la Alhambra, Granada. (4)

Ramon-Laca, Luis


41

Vidiema, Jorge

Un Nuevo concepto de ciudad: La belleza como herramienta para cambiar la ciudad de sumidero en fuente de energía y generación de empleo. (1)

Ruiz de Elvira, Antonio


Notas

1. Grupo de Invetigación: "ECO-FUTURING: Laboratorio de Diseño para la Ciudad Verde"2. Grupo de Invetigación: "Percepción y expresión de la arquitectura" 3. Proyecto de investigación: "Estudio, catalogación y definición de estrategias de recuperación del patrimonio moderno de Luanda" 4. Proyecto de investigación "Geomateriales" y grupo de investigación "Proyectos arqutectónicos".

5 oct 2010

0. Programa de la Asignatura

MUPAAC 2010-2011 / INVESTIGACIÓN / PROGRAMA DE LA ASIGNATURA

Dr. Arq. Roberto Goycoolea Prado / Departamento de Arquitectura, Universidad de Alcalá


OBJETIVO

Introducción a los procedimientos y métodos básicos para programar, realizar y presentar una investigación de carácter científico.


TEMARIO


1. Conocimiento, conceptos y definiciones

a. El concepto de investigación y sus transformaciones históricas.

b. La investigación y su método.

c. El análisis como procedimiento de investigación e interpretación.

d. Consideraciones sobre la investigación en la generación de conocimientos.

e. Fuentes y procedimientos metodológicos


2. Definición del tema y esquema de la investigación

a. Elección del tema de investigación.

b. Individualización y definición del problema de investigación.

c. Evaluación del proyecto de investigación.

d. Esquema general de la investigación.

e. Agenda de la investigación.


3. Presentación y redacción del trabajo científico.

a. Características del texto y de la información gráfica.

b. Sistemas de referencias

c. Índices temáticos.


EVALUACIÓN


El curso se evaluará a través del Trabajo de investigación tutelado.


CALENDARIO


Las fechas programadas orientan los plazos, pudiendo variar en función de las actividades y entregas del Master.


V 15.OCT.10

Presencial

Sesión teórica


V 29.OCT.10

Presencial

Sesión teórica


V 19.NOV.10

e-mail

Envío de resumen y esquemas de investigación aprobado por el tutor correspondiente


V 26.NOV.10

Presencial

Sesión teórica basada en comentario de los esquemas entregados y recomendaciones metodológicas para la entrega final


V 14.FEB.10

e-mail

Envío final y completo del Trabajo de investigación tutorado.

Por decidir

Presencial

Sesión crítica para comentar los trabajos realizados y, a quien corres- ponda, indicar las mejoras requeridas para la convocatoria extraordina- ria.


CONDICIONES DE ENTREGA DEL TRABAJO DE INVESTIGACIÓN TUTELADO


1. Objetivo:

Realizar un trabajo de investigación equivalente a un artículo científico para una revista especializada. En el trabajo el alumno deberá aplicar los conocimientos y habilidades aprendidos en la asignatura de investigación.


2. Elección del tema y tutores

a. Elección de un tema entre los propuestos por profesores del MUPAAC.

b. Elección del alumno dentro de las Líneas de Investigación del Master. En este caso, el alumno deberá con- tactar con el Tutor y presentar al profesor de Investigación la aprobación del tema y la aceptación del tutor.

c. Las secuencias, horarios y lugar de las tutorías se establecerán libremente entre tutores y alumnos.


3. Formato de entrega

a. Extensión máxima: 50 páginas formato DIN-A4, incluyendo ilustraciones, planos y gráficos.

b. Márgenes horizontales y verticales de la página: ancho mínimo de 2 cm.

c. Fuente: punto 12 e interlineado de 1,5 puntos para el texto y punto 10 sencillo para notas y pie de fotos.

d. Ilustraciones, planos y gráficos: irán debidamente referenciados, señalando siempre su autor y/o proce- dencia, bien como nota a pie de la imagen, nota a página o en un índice de ilustraciones tras la bibliografía.

e. Se pueden adjuntar los anexos, pero siempre con información necesaria para la investigación.


4. Estructura del trabajo

a. Para el desarrollo de este punto se seguirán las recomendaciones y/o normas recogidas en el apartado co-

rrespondiente del documento Metodología de la investigación de Roberto Goycoolea Prado.


5. Resumen final en castellano e inglés:

a. En un documento independiente se presentará un resumen del trabajo que contenga los datos básicos de la investigación (Título, autor, tutor, nombre del Master, fecha) se incluirá un resumen del contenido (no un índice) sobre el objeto, método y conclusiones de la investigación

b. Extensión máxima del resumen: 150 palabras (aparte de los datos básicos) sin notas.

c. Se incluirán en el documento 5 “palabras clave”.


6. Envío de trabajos: a. Envío por correo electrónico del trabajo en formato Word o pdf editable a: (1) Tutor de la investigación; (2)

Secretaría del MUPAAC: mupaac@uah.es y (3) Profesor de Investigación: roberto.goycoolea@uah.es


7. Fechas de entrega:

a. 19/11/2010 Resumen y estructura de la investigación en máximo tres página, con visto bueno del tutor.

b. 14/02/2011 Entrega del trabajo completo, incluyendo el resumen final.

c. Los autores de los trabajos suspensos, tendrán la posibilidad de realizar las modificaciones sugeridas, en- tregándolo en una fecha a fijar dentro del periodo de exámenes extraordinarios.


8. Evaluación:

a. Los trabajos tendrán una doble calificación, sobre 10 puntos:

i. El tutor del trabajo, que valorará los aspectos disciplinares de la investigación.

ii. El profesor de Investigación, que valorará los aspectos metodológicos del trabajo.

iii. Si ambos coinciden, el trabajo lo corregirá también por otro profesor del MUPAAC.

b. Criterios de evaluación:

(a) Originalidad, aportes e innovación del tema;

(b) Claridad en objetivos y presen- tación del tema;

(c) Conocimiento del Estado de la cuestión y bibliografía;

(d) Metodología, planificación y estructura;

(e) Desarrollo;

(f) Relevancia de los resultados y conclusiones

(g) Presentación.


BIBLIOGRAFÍA


La asignatura se basara en tres documentos sobre Metodología de investigación escritos por el profesor de la asignatura y que están disponibles en la pagina Web de la asignatura. Además de esta documentación específica, los alumnos podrán consultar la amplia bibliografía existente sobre concep-

tos, procedimientos y métodos de la investigación científica, entre la que recomendamos los siguientes textos:

ABBOTT, Edwin A.; Planilandia [1952]; Guadarrama; Madrid;1976

ACEVES LOZANO, Jorge (ed.); Historia oral [1993]; Instituto Mora; México;1997

ARGÁN, Giulio Carlo; Historia del arte como historia de la ciudad; Laia; Barcelona;1984

BERGER, John; Modos de ver; G. Gili; Barcelona;2000

BUNGE, Mario; La Ciencia, su Método y su Filosofía.; Siglo XXI; Argentina- La investigación científica; su estrategia y su filosofía; Ariel; Barcelona;1969

CASTELLS, Manuel; La era de la información: economía, sociedad y cultura, Alianza; Madrid; 1997

DAZA, Ricardo; Buscando a Mies; Akal; Barcelona;

DEWEY, Jonh; Lógica; FCE; México; 1950

ECO, Umberto; Cómo se hace una tesis [1977]; Gedisa; México; 1986

FUKUYAMA, Francis; La gran ruptura. Naturaleza humana y reconstrucción del orden social; Ediciones B; Barcelona; 2000

GOMBRICH, Ernst H., La imagen y el ojo [1982], Debate, Madrid, 2000

GORTARI, Eli de; El método de las ciencias. Nociones elementales; Grijalbo; México;

JUNG, Car G.; Ideas que hicieron nuestro tiempo [1970]; Monte Avila; Caracas; 1974

KAUFMANN, Felix; Metodología de las ciencias sociales [1944]; FCE; México; 1986

KOSTOF, Spiro (ed.); El arquitecto: Historia de una profesión [1985]; Cátedra; Madrid; 1984

LARRAGUIBEL, Fernando; Aspectos de la relación entre investigación y arquitectura; U. Central; Santiago, Chile; 1993

MORALES, José Ricardo; Arquitectónica [1966]; Biblioteca Nueva; Madrid; 1999

PANOFSKY, Erwin; Idea. Contribución a la teoría del arte [1924]; Cátedra; Madrid; 1989

POPPER, Karl Raymond; "De nubes y relojes"; La ciencia y el hombre, XXVI; Xalapa; 1975

- La lógica de la investigación científica [1934]; Tecnos; Madrid; 1967

RAMÍREZ D., Juan Antonio; Cómo escribir sobre arte y arquitectura; Serbal; Barcelona; 1996

RAMÓN Y CAJAL, Santiago; Reglas y consejos sobre investigaciones científicas; Espasa-Calpe.

RASMUSSEN, Steen Eiler; La experiencia de la arquitectura [1959]; Celeste-Mairea, Madrid, 2000

READ, Herbert; Imagen e idea. La función del arte en el desarrollo de la conciencia humana [1955]; FCE; México; 1999

VATTIMO, Giovanni & ROVATTI, Pier Aldo (eds.); El pensamiento débil [1983]; Cátedra; Madrid; 1988

WERT, José I.; Carta abierta a un incrédulo sobre las encuestas y su muy disputado crédito; Península; Madrid; 1996

ZEVI, Bruno; Saber ver la arquitectura. Ensayo sobre la interpretación espacial de la arquitectura [1951]; Apóstrofe; Barcelona; 1998.


1. Historia

TRANSFORMACIONES HISTÓRICAS DEL CONCEPTO Y PRÁCTICA DE INVESTIGACIÓN


Dr. Arq. Roberto Goycoolea Prado

Departamento de Arquitectura, Universidad de Alcalá


INTRODUCCIÓN

"Pero sea cual fuere la concepción del método que se mantenga, hay en todo método algo común: la posibilidad de que sea usado y aplicado por cualquiera". R. Descartes, El discurso del método.

La filosofía moderna, al negar la posibilidad de conocer la esencia de los fenómenos, considera que los criterios de verdad son convencionales. Esta idea, base de la filosofía kantiana, es la idea fundamental de la actual epistemología de la ciencia. Los científicos, en el más amplio sentido del término, no buscan hoy las leyes invariables de la naturaleza que se ocultan a los sentidos (Heráclito) ni la verdad trascendente de las revelaciones divinas (Escolástica). Para ellos el conocimiento es un acto intersubjetivo; es decir una convención o acuerdo respecto a unas definiciones cuyas bases pueden ser contrastadas por cualquier persona.

En los apartados que siguen se presenta de manera resumida el proceso por el cual el pensamiento occidental (en Oriente y África el pensamiento siguió derroteros distintos) llegó a afirmar la intersubjetividad como base del pensamiento científico.


I. PENSAMIENTO MÍTICO

Se caracteriza por una visión mítica o hiperrealista del mundo resumida en la idea de una unidad global e indiferenciada del universo. Esta simpatía total del hombre con la naturaleza tiene su característica principal en la indiferenciación óntica y en la sacralización de los entes universales: dioses, hombres, ciudades, sueños se entienden como seres igualmente reales que participan de la divinidad global del cosmos. El hiperrealista no desarrolla ideas abstractas. A partir de la experiencia concreta, maneja una serie de conceptos, caracterizados por la sacralización y atribución de propiedades humanas a los fenómenos.

Por el modo en que se concibe y desarrolla, esta cosmovisión difícilmente puede ser comprendida ni aplicada fuera del contexto cultural en que fue concebida. Es decir, las ideas que dan forma a esta manera de entender el mundo no sirven para comunicar ideas en un contexto que supere el mundo intelectual del medio en que fueron concebidas. Sin embargo, pese a esta limitación, es importante constatar que dentro de su contexto cultural las nociones hiperrealistas o míticas son extremadamente operativas, en cuanto permiten resolver problemas específicos. Por ejemplo, el que haya que hacer un sacrificio al inicio de la cosecha no afecta a la cosecha en sí pero la regulariza, etc.

El pensamiento mítico se supera cuando los aspectos irracionales del mito son abandonados por la contrastación empírica de los fenómenos explicados. Ello limita los niveles explicativos del mito hasta abarcar sólo lo que no puede ser explicado por la razón. El factor racional sirve así de base para explicaciones más profundas de la naturaleza.

En este contexto la aparición del símbolo abstracto como elemento de escritura y de representación de los números jugó un papel importante en el proceso de desligar el pensamiento de la experiencia concreta.


II. PRESOCRÁTICOS

Como las culturas míticas, los presocráticos mantuvieron la idea de unidad cósmica como base epistemológica, pero esta cambia de orientación al pasar de una cosmovisión hiperrealista a otra natural. Ello produjo la paulatina sustitución de la experiencia concreta como medio para explicar la realidad por especulaciones intelectuales que intentaban comprender de una manera global (aunque en general apriorística) la "verdad profunda" de lo que se esconde tras la constante movilidad del devenir captado por los sentidos (Heráclito).

Los presocráticos (como todos los griegos) dieron por supuesto que la naturaleza existe realmente y que es única, finita y con las leyes estructurales universales, siendo la labor del filósofo encontrarlas y explicarlas. Sin embargo, como los presocrático eran materialistas, buscaron causas materiales, físicas, al mundo y su estructura: el agua, los elementos, etc. De todas las teorías propuesta la más original, permanente e influyente fue la de los pitagóricos, un verdadero alarde de abstracción y poder explicativo.

R. Goycoolea P. INVESTIGACIÓN 1 Historia / 2 - 8

ROBERTO GOYCOOLEA PRADO / SOBRE LA INVESTIGACIÓN

Los pitagóricos consideraron al Ser como una multiplicidad de mónadas matemáticas o números con entidad física, de los cuales surgirían, según el modo de agruparse y organizarse, los diferentes elementos contrarios que dan origen al mundo y al devenir y que existen en un No-ser vacío e indiferenciado. Con ello los pitagóricos realizaron una reducción matemática de la realidad donde los entes físicos se encuentran supeditados a las relaciones y propiedades de los cuerpos geométricos. Noción básica para el desarrollo del pensamiento científico que tiene en las matemáticas el fundamento de contrastación. Esto demostraría, por un lado, cómo desde los albores del pensamiento especulativo, la importancia epistemológica que el pensamiento occidental asigna a las ciencias exactas dentro del conocimiento filosófico y, por otro lado, señala una de las peculiaridades significativas del pensamiento occidental respecto al oriental.1

Pese a ser una teoría altamente explicativa, la cosmovisión pitagórica, como todas las presocráticas, se centraban en dar una explicación física del mundo basada en una lógica absoluta. Tanta fe tenían en la racionalidad lógica, que la llevaron a sus últimas consecuencias. La doctrina más conocida de esta situación es la de Parménides y su escuela de Elea, que siguiendo raciocinios de una lógica impecable llegaron concluyeron que si el Ser era uno e indivisible, éste no podía ser divido ni moverse.

La filosofía se vio enfrentada a un problema del que no saldría hasta la aparición de la doctrina socrática del conocimiento. El problema de fondo que se vislumbraron los atomistas, pero que no resolverían, era que las las leyes ocultas buscadas tras las apariencias debían dar cuenta de la realidad obtenida de las sensaciones.


III. SOCRÁTICOS

En la filosofía de la Grecia clásica destaca el papel asignado a la razón como medio para conseguir el verdadero conocimiento, pero sin rechazar la realidad de las sensaciones (como hizo la Escuela de Elea) e intentando resolver la relación existente entre razón y experiencia. Sobresalió aquí la definición socrática del pensamiento inductivo y la definición del concepto universal, o sea, de los elementos conceptuales abstractos que forman la base del conocimiento en el pensamiento griego.

El desarrollo de esta doctrina condujo a dos planteamientos diferentes y fundamentales para la filosofía occidental: la Teoría de las Ideas platónica y la clara separación aristotélica entre objeto sensible y objeto cognoscible. Ambos coinciden, eso sí, en considerar al hombre como base de sus respectivas doctrinas.

1 Beltran Russel recalcó en diversas ocasiones la originalidad presocrática. Para él, sus brillantes teorías sobre la constitución de la materia y el origen del universo fueron formuladas con una combinación de observaciones y razonamientos, de tal forma que nos interesan más por la validez de su método que por el hecho de que sus concepciones anticipen las conclusiones modernas.


Los sofistas también habían centraron el conocimiento en el sujeto, pero al identificar el mundo real con el mental llegaron a un estado en que tanto era posible admitir que todo es verdadero o todo falso.

Las claves para solucionar este nihilismo filosófico las dio Sócrates. A partir de él Platón y Aristóteles plantearían las dos epistemologías fundamentales del pensamiento occidental. Una ligada al conocimiento abstracto y al pensamiento geométrico. Otra ligada al pensamiento y al análisis empírico.


IV. HELENISMO

Convencionalmente el helenismo comienza con la muerte de Alejando Magno (350 a.C.) y finaliza a mediados del siglo I, aunque su influencia continúa por muchos años en el Imperio Romano. Desde una perspectiva filosófica los cambios sociales que se producen tras la muerte de Alejandro y la aparición de Roma como potencia imperial, obligó a replantear las nociones filosóficas griegas desde una óptica acorde a unos nuevos tiempos. La reflexión principal se centra en definir la posición del hombre en este nuevo contexto cultural.

Esta orientación ética del pensamiento, haría decaer el interés por el estudio de la naturaleza, exceptuando quizás las investigaciones de Filón de Bizancio y Herón de Alejandría, que reclamaron una física basada en la experiencia. Consideraron que la experiencia empírica no sólo debe servir de base al conocimiento, sino también de contrastación de los conceptos mentales. En definitiva plantean la contrastación empírica de las hipótesis racionales como fundamento del conocimiento. Estableciendo así una distinción entre los conceptos positivos (verificables en la realidad) y los metafísicos (incontrastables empíricamente).


V. NEOPLATONISMO, GNÓSTICOS Y PATRÍSTICA

El pensamiento de este período se caracteriza por el paso de una cosmovisión ligada a la tradición griega a otra dominada por la religiosa, que transformaría radicalmente el modo en que el hombre se enfrenta al mundo. El origen de este cambio fue paralelo a la aparición de la filosofía helenística en el siglo I (génesis del movimiento neoplatónico y del resurgido pitagorismo) y abarca hasta la decadencia de la Patrística y desarrollo de la Escolástica, cuando el pensamiento cae bajo el ala de la Iglesia.

Debido a la teologización del pensamiento se considera a la divinidad como fuente del verdadero conocimiento, que se entrega a los hombres por medio de revelaciones. El carácter absoluto las verdades reveladas las transformaba en indiscutibles y en norma de contrastación a todo análisis teológico o filosófico.

Se produce así un cambio en el papel de la investigación positiva dentro del sistema del conocimiento especulativo griego tradicional, orientándolo para que contribuya al mejor conocimiento de la verdad revelada. Lo cual demostraría que no existe, como en los griegos, una definición clara de los ámbitos que operan las diferentes parcelas del conocimiento; pues al mezclar conceptos teológicos y filosóficos, metafísica y teología no se distinguen de la física o de la investigación positiva.

Esto no significa que se desconociesen los diferentes dominios del pensamiento (por ejemplo se distingue entre la percepción de un hecho y su realidad), sino que se obvian en la práctica intelectual debido a la supeditación de la filosofía a la teología.


VI. EDAD MEDIA

Profundizando en la orientación intelectual del periodo anterior, la filosofía escolástica cristiana medieval, así como la musulmana y judía, coinciden en que el fin de toda investigación es explicar la verdad revelada de sus respectivas doctrinas teológicas.

Esto determinaría, además de la orientación del pensamiento, la forma y el método de la actividad intelectual. En la práctica arquitectónica la formalización del pensamiento llevo a la sublimación de sus aspectos teóricos. Boecio comparó al artista con un esclavo y a la ciencia que debe guiar ese trabajo con un gobernante. Lo que interesa no es el conocimiento técnico sino las leyes en la que éste debía conformarse.

El pensamiento medieval está así condicionado por dos epistemologías consideradas hoy irreconciliables. La de la ciencia (filosofía) y la de la Fe (verdad revelada). Las diferencias entre ambas serían las del siguiente cuadro:

Campo de la Ciencia / Filosofía

Campo de la Fe / Escolástica

Procede por demostraciones racionales. Acata la autoridad de la evidencia

Su objeto formal quo, o la ratio sub qua, es la luz de la razón.

La certeza científica se apoya sobre la evidencia intrínseca de la verdad.

Procede por la evidencia de la autoridad. Se apoya en la fe. Aceptación de la palabra revelada de Dios.

Su objeto formal quo, o su ratio sub qua, es la fe en la revelación de Dios, explícita o implícita. La fe es una virtud sobrenatural infusa.

La certeza de la fe se apoya en la evidencia intrínseca del hecho de la revelación divina y en la moción interna de la gracia que determina el asentamiento.

Esta práctica filosófica llevaría a que naturalmente se establecieran nociones “interpretativas” del mundo impregnadas de tres características:

Metafísicas. La aceptación de un mundo espiritual superior al sensible por la teología implica superar el ámbito físico de los objetos sensibles para centrarse en los entes espirituales; por ejemplo esto se refleja en los dominios espaciales diferenciados jerarquizados propios del mundo espiritual y el sensible.

R. Goycoolea P. INVESTIGACIÓN 1 Historia / 5 - 8

ROBERTO GOYCOOLEA PRADO / SOBRE LA INVESTIGACIÓN

Simbólicas. La finalidad de la investigación es descubrir el orden divino preestablecido, por ello todo concepto refleja una parte o la totalidad de la obra del hacedor.

Escolásticas o literarias. Como la filosofía no se intenta descubrir nuevas interpretaciones del mundo (la verdad es la de las escrituras), las hipóstasis avaladas por la tradición científica se "adecuan" las verdades religiosas aceptadas.

Este modo de pensar propio del medioevo presenta algunas diferencias significativas derivadas del trasfondo filosófico con que se impregnan las doctrinas teológicas. Por esto, el aspecto más común en el pensamiento de la época es la supeditación del método de investigación empleado para que las verdades de la filosofía concuerden con las de la religión. La finalidad de la investigación es la demostración de la verdad revelada y no la búsqueda de la verdad en sí. Por esto los Comentarios (o sea, intentos de aclaraciones lingüísticas y filosóficas de los términos) son el método más frecuente para reflexionar. Se da así una cultura de textos que refieren a otros textos, más que a hechos extra–textuales, como sería un experimento.

Esta metodología realza el papel de la interpretación (sobre todo en sentido simbólico) como modo para descubrir las verdades últimas. Interpretando adecuadamente la Naturaleza se descubren las leyes divinas que la rigen. En cambio, la filosofía actual considera que el modo de interpretar un fenómeno determina las leyes que se le asignan.

Crisis del pensamiento escolástico

La crisis de la metodología escolástica se produce con la gradual irrupción del empirismo, que no acepta que las verdades reveladas no concuerden con las demostraciones empíricas. Toda hipótesis debe ser contrastada en la experiencia empírica si pretende ser objetiva. Esto significa que no existiría un conocimiento universal y necesario, como es el pensamiento religioso. Sólo existirían los particulares que pueden ser conocidos a través de los sentidos. Los efectos de esta inmensa transformación serían enormes, baste señalar como ejemplo le cambio que significa considerar el movimiento como algo absoluto dependiente de la voluntad divina a entender el movimiento como un fenómeno relativo a la observación de los desplazamientos locales de un cuerpo respecto a una referencia fija.

Ligado con lo anterior, aparecería explícito el importante principio metodológico de La economía y sencillez de las hipótesis como base del conocimiento de Ockam, su famosa navaja. Esto sería un paso fundamental del proceso que llevaría a la homogeneidad de leyes de la materia y el espacio, y a la eliminación de las teorías metafísicas de la ciencia.

Como último aspecto metodológico significativo, señalar el redescubrimiento de las tesis pitagóricas y neoplatónicas del siglo XIV, que enfatizaban en el aspecto matemático de la realidad observable. Todo aquello que no sea matemáticamente expresable entraría en el dominio de la teología o la metafísica; no de la filosofía. Esta sería una de las bases de la Nueva ciencia renacentista.


VII. FILOSOFÍA MODERNA

En la Filosofía Moderna es posible distinguir tres etapas, que si bien están íntimamente rela- cionadas y las divisiones resultan algo forzadas. En cada una aparecen ciertos conceptos significativos que marcan un punto de inflexión epistemológico:

De última Escolástica a Descartes.

La primera etapa se caracteriza por definir los principios epistemológicos de la llamada Nueva Ciencia (expuesta con claridad por F. Bacon y reflejada en la cosmología de Copérnico y su interpretación filosófica por G. Bruno). En ella las matemáticas se transforman en el órgano indispensable para la verificación de las hipótesis científicas, pero a la vez se acentúa la necesidad de la contrastación empírica de los datos cuantificables a través del experimento. Respecto al estudio del espacio no se elaboran nociones originales sino más bien la consolidación del concepto de un espacio sin determinaciones de la última escolástica, sobre todo la aceptación de las hipótesis de su último gran filósofo: Nicolás de Cusa. La mayoría de los conceptos se orientan, en definitiva, a la superación de las teorías de espacio peripatéticas iniciada en los dos siglos anteriores y cuya propuesta más significativa sería la definición del espacio como un ente absoluto e infinito.

Los resultados de la Nueva Ciencia supusieron la destrucción del arraigado sistema sustancia- accidente peripatético y del principio de predeterminación divina del cristianismo, pero presentaron el problema de no dar cuenta adecuadamente de los principios en los que se basaría el conocimiento.

De Descartes a Newton.

Esta fue la tarea que se impone Descarte, según Hegel el primer filósofo moderno. Con él, el idealismo entra en la filosofía. En adelante se partirá de la idea del yo como una substancia que percibe y comprende el mundo extramental. La realidad existe en cuanto se la piensa. El idealismo cartesiano iniciaría así las que serían las principales vertientes de las definiciones modernas de espacio y que surgen de la relación que establecen entre el mundo de la mente y el mundo observado por los sentidos:

Racionalismo, la construcción del saber se realizaría sobre la base de principios que están más allá de la experiencia; en general postularían una concepción matemática de un espacio absoluto subsistente (Gassendi, Malebranche, Spinoza).

Empirismo, irrenunciable vocación, por una parte, hacía los fenómenos y, por otra, hacía la necesidad de sumir la factibilidad de una ciencia en creciente despliegue; en general verían el espacio como un ente mental con fundamento en la realidad y se preocuparían por el modo cómo se conoce el espacio (Locke y el empirismo inglés).

Ambas líneas confluyen en Newton cuando relaciona los conceptos de espacio absoluto (matemático) y espacio relativo (subjetivo). El éxito de la mecánica newtoniana en la descripción de los fenómenos físicos contribuyó a que su noción de espacio cumpliese un

papel fundamental en el desarrollo futuro del concepto. Sin embargo, y pese a ser una noción ampliamente acepta, fue contestada seriamente en su época; destacando en esta crítica: La teoría relacional del espacio de Leibniz, y el subjetivismo espacial, cuyas bases serían diseñadas por Berkeley y Hume.

Intentar solucionar la problemática planteada por estas nociones a la teoría newtoniana del espacio absoluto fue el intento del subjetivismo trascendental de Manuel Kant (1724-1804).

De Newton a Kant y a la problemática contemporánea.

Con Kant la filosofía moderna da un giro radical: muestra de la manera más perentoria que las cosa en sí misma, externa e independiente del conocimiento humano, no puede ser conocida. Muestra que la oposición entre certidumbre (pensamiento) y verdad (realidad exterior) es definitiva. No en el sentido que la filosofía kantiana renuncie a ser episteme, sino en el sentido que justamente por ser la forma más rigurosa de episteme, debe excluir la cognoscibilidad de la verdad, o sea la cognoscibilidad de las cosas como son en ellas mismas. La base de su demostración se fundamente en tres nociones:

La distinción entre noumeno y fenómeno y las consecuentes antinomias del pensamiento. La consideración del espacio y del tiempo como categorías del entendimiento. La contrastación intersubjetiva racional (metodológica) de las ideas surgidas de la

experiencia fenoménica como base epistemológica.

De uno u otro modo, la doctrina kantiana ha definido las epistemologías posteriores, inclu- yendo las actuales, por más que a partir de ciertas consideraciones puntuales pareciera que estamos hablando de cosas distintas. En síntesis, todas las doctrinas actuales son fenome- nológicas, lo que determina las características metodológicas y de valoración del pensa- miento contemporáneo: cómo conjugar las distintas interpretaciones del mundo que cada individuo obtiene a partir de sus experiencias particulares.

Arthur Schopenhauer comienza su libro más influyente con una sentencia de base kantia- na provocadora por su rotundidad: “El mundo es mi representación: ésta es una verdad apli- cable a todo ser que vive y conoce, aunque sólo el hombre puede llegar a su conocimiento abstracto y reflexivo; cuando a él llega, ha adquirido al mismo tiempo el criterio reflexivo”. (El mundo como voluntad y representación [1819], Lib. I §1.) El mundo está compuesto de obje- tos y fenómenos pero estos están ineludiblemente sometidos a tener por condición al sujeto que se los representa. El proceso por el cual el cual el sujeto se representa el mundo es complejo pero puede resumirse que es un a interpretación mental derivada de las sensacio- nes y la experiencia y de la capacidad de cada sujeto para relacionar ambas entidades.



2. Consideraciones


CONSIDERACIONES GENERALES SOBRE LA INVESTIGACIÓN Y SU METODOLOGÍA

Dr. Arq. Roberto Goycoolea Prado Departamento de Arquitectura, Universidad de Alcalá


I. CONOCIMIENTO, CONCEPTOS Y DEFINICIONES

1. La comunicación intersubjetiva como base del conocimiento.

2. La inevitable ambigüedad de los conceptos.

3. Ámbito y modo de operatividad de los conceptos.


II. LA INVESTIGACIÓN Y SU METODOLOGÍA.

1. La producción de conocimientos.

2. El problema desencadenante de la investigación.

3. Metodología a emplear para resolver el problema planteado.


III. ANÁLISIS E INVESTIGACIÓN

1. El análisis como procedimiento de estudio y verificación.

2. El análisis como procedimiento de investigación e interpretación.

3. Contrastación e intencionalidad de los procedimientos analíticos.

4. Investigación y docencia.

5. Prácticas, ejercicios, investigación.


ROBERTO GOYCOOLEA PRADO / SOBRE LA INVESTIGACIÓN

I / CONOCIMIENTO, CONCEPTOS Y DEFINICIONES

I / 1. LA COMUNICACIÓN INTERSUBJETIVA COMO BASE DEL CONOCIMIENTO.

Débil por naturaleza, el hombre ha debido lidiar con los fenómenos que lo rodean para so- brevivir. Aunque mucho ha cambiado su situación desde la dependencia total del entorno de los primeros homínidos a la posibilidad actual de destruirlo, el principal instrumento utilizado para vencer al medio ha sido el mismo: explicar, describir y determinar el funcionamiento de los fenómenos para actuar en consecuencia.

El procedimiento que posibilita la descripción, clasificación y previsión de los fenómenos es su concepción: La determinación en la mente de las características de los objetos o situa- ciones después de examinadas sus circunstancias. De ahí que sean los conceptos la base del conocimiento. Sin ellos el entendimiento individual y colectivo es imposible.

Algunos de estos conceptos están constituidos por un elemento simple (nombre propio), otros por un conjunto de técnicas simbólicas extremadamente complejas (teoría científica). Pero en todos los casos se establece una relación específica entre el concepto y lo que des- cribe, clasifica o prevé; aunque dependiendo de la relación que se establezca entre el nom- bre y lo nombrado es posible distinguir distintos tipos de conceptos.

Desde que los nominalistas del siglo XII comenzaron a distinguir entre la rosa y su nombre, la filosofía fue desechando los conceptos característicos del mundo antiguo, que establecían una relación necesaria entre el concepto y lo conceptuado, hasta llegar a considerarlos co- mo “mera representación intelectual de los objetos cognoscibles, exenta de toda afirmación o negación de los mismos”. (Abbagnano, 1998: Concepto) El pensamiento moderno se re- conoce, precisamente, por negar cualquier relación necesaria entre la rosa-objeto y la rosa- nombre. Es un cambio radical frente a la filosofía realista de la antigüedad porque objeta la existencia de conceptos metafísica o teológicamente universales o verdaderos. “La natura- leza aprecia el ocultarse” era la lacónica sentencia con la que Heráclito (1983: frag. 123) señalaba que el logos, el verdadero sentido de las cosas, está oculto tras los datos de los sentidos. Situándose en el extremo opuesto, la modernidad ve a Dios y la Naturaleza como entidades que “existen” sólo en cuanto son pensadas. Ello no significa, como a veces se apunta, que se niegue la existencia de una rerum natura sino que sólo podemos estar segu- ros de la experiencia que tenemos de los fenómenos, pero no de su esencia o finalidad. El conocimiento deja así de basarse en un absoluto natural o teológico para convertirse en in- tersubjetivo. Un conocimiento que no nace de la búsqueda de la verdad a través de la física, la introspección o la gnosis, sino de un intercambio y contrastación de ideas proveniente y sustentado en la comunicación entre sujetos.

Kant ([1781] 1982) sintetizó esta doctrina dolorosamente labrada mostrando que los únicos conceptos que contribuyen al conocimiento son los que otra persona puede comprender y comprobar los postulados básicos, la metodología empleada y los resultados, con el fin de hacerlos justificables. Lo que en definitiva se afirma es que ni en el ámbito de la ciencia, el arte o las disciplinas sociales existen enunciados universales sino definiciones particulares sustentadas en un procedimiento de contrastación intersubjetivo específico.


1

El término cercha es un buen ejemplo de ello: En su origen latino denominaba la cimbra de un arco (DRAE 1); pero con el tiempo ha llegado ha señalar cosas tan disímiles como una regla delgada y flexible (DRAE 4), las varillas que sostienen en el mosquitero (DRAE 3) o una estructura triangular de techumbre, definición común en la construcción que no recoge el DRAE.



La conformidad intersubjetiva de los conceptos usados en la comunicación de cualquier idea, experiencia o sentimiento es lo que posibilita el conocimiento. Si los términos y proce- dimientos empleados no se entienden o interpretan de manera distinta por los sujetos invo- lucrados, el conocimiento es imposible. De ahí la importancia de las definiciones. Pero su finalidad no consiste en especificar el significado (absoluto) de los términos utilizados, sino en exponer cómo –y por qué– se entiende un concepto en el contexto en que se desenvuel- ve. Único modo de lograr que quien intente comprender los argumentos expuestos posea los elementos necesarios para contrastarlos. De ahí la importancia que asume en la moder- nidad el lenguaje –el conjunto de signos y reglas que permite el intercambio de ideas, expe- riencias y deseos entre sujetos– como base epistemológica. De ahí, también, que la filosofía actual centre su atención en la búsqueda de los fundamentos y métodos del conocimiento, y no en el descubrimiento de la verdad o de las leyes inmutables de lo real.


I / 2. LA INEVITABLE AMBIGÜEDAD DE LOS CONCEPTOS

Cuando pensamos en algo no lo hacemos con términos inequívocos sino con vocablos que proceden de cierto conjunto semántico al que vinculamos de acuerdo con un sentido. Suele ocurrir que con el uso los términos van adquiriendo cargas significativas diferente de la pri- mitiva y comienzan a denotar cosas distintas de las que originalmente le correspondían, bien perdiendo el sentido primigenio, bien agregando nuevos significados. Cuando esto sucede, el concepto se hace equívoco, su voz no llama a un significado claro ni común, por tanto su uso oculta más que revela, dificulta más que ayuda a pensar y comunicarse.

Si los conceptos fuesen absolutos, si fuese posible conocer la esencia de las cosas, toda discusión se solventaría remitiendo al significado intrínseco lo conceptuado. Pero al ser el conocimiento resultado de un proceso cultural, los conceptos presentan siempre algún grado de indefinición, que puede resumirse en dos tipos de ambigüedades (Bunge, 1969:119-26):


Ambigüedad extensional o indeterminación de la extensión de un concepto. Por diversos motivos –uso sin rigor, necesidad de describir aspectos o situaciones inéditas, trans- formación del contexto en que actúa– los conceptos van “expandiéndose” en un proceso imparable de aumento y transformación de significaciones.1

Ambigüedad conceptual o indeterminación de las propiedades que connota un concep- to. Aquí el problema no es la pluralidad de significados sino la indefinición conceptual. Se produce por dos cuestiones: El concepto no explica todas las características del objeto (conceptualización incompleta) o algún elemento del concepto no es susceptible de co- rroboración intersubjetiva porque cae en el ámbito de la opinión o la metafísica.

Atendiendo a que las ambigüedades conceptuales dificultan el pensar y entorpecen la co- municación, es lógico estimar que cualquier disminución de las indefiniciones lingüísticas aumentará y clarificará el conocimiento de lo conceptuado. Esto es así porque el uso amplio

de conceptos formalmente precisos lleva a una sistematización más fuerte, a una mayor precisión en cada campo del conocimiento y a una ulterior integración conceptual de todas las disciplinas. Sin embargo, la necesaria disminución de las indefiniciones conceptuales presenta dos problemas complejos: ¿Cómo se reduce la ambigüedad de los conceptos? ¿Cuán precisas han de ser las definiciones?

Conceptuar sin ambigüedades es una tarea a la que se han dedicado grandes esfuerzos, reflejados en la apasionante búsqueda de la lengua perfecta, o sea, de un lenguaje que permita describir sin equívocos la esencia de las cosas. (Eco [1993] 1999) Pero en esta bús- queda se da la paradoja de que un lenguaje donde todo esté exhaustivamente definido para- liza más que a asegura el conocimiento. Recuérdese a Funes, el memorioso oriental de J. L. Borges ([1956] 1993) Cierta ambigüedad en las definiciones permite economizar signos y mantener dentro de proporciones razonables los diversos vocabularios que se utilizan. To- dos entendemos la expresión “no tengo tiempo”, pero las discusiones serían interminables si tuviésemos que definir qué es y cómo se posee el tiempo. Pero, a la vez, la utilización de lenguajes reducidos tiende a crear confusión, al impedir pensar y comunicarse en forma co- rrecta. Se trata de lograr un equilibrio entre el grado de ambigüedad y el de definición de los conceptos usados. Equilibrio que dependerá, principalmente, del ámbito conceptual en que estos se desenvuelven. No es igual hablar del tiempo en el ámbito de una teoría científica que en la sala de espera del médico.

Aunque los dos tipos de ambigüedades lingüísticas señaladas disminuyen mediante la es- pecificación gradual de la significación de los conceptos, no es igual aminorar una u otra. En mayor o menor medida la disminución de la ambigüedad conceptual conlleva a una disminu- ción de la extensional. En cambio, la disminución de la ambigüedad extensional no implica necesariamente reducir la conceptual, aunque puede otorgar claves para lograrlo. En la práctica no existe un método general para disminuir de las indefiniciones de los conceptos, porque ésta resulta de combinar diversos procedimientos (Bunge, 1969:119)

La ambigüedad extensional “puede comprimirse introduciendo divisiones (lingüísticas) más finas o adoptando criterios prácticos que no necesiten adentrarse hasta el fondo del asunto”, como la distinción entre espacio público y privado. El problema de este método es que por deseable que ningún decreto puede satisfacer todas las partes implicadas.

La ambigüedad conceptual “puede reducirse mediante el análisis lógico y la investiga- ción teorética, especialmente multiplicando las relaciones constantes (enunciados legali- formes) en las cuales se representan los conceptos dados, así como desplegando la es- tructura de la teoría en la cual están incorporados”; como el espacio-tiempo de la Teoría de la relatividad.


I / 3. ÁMBITO Y MODO DE OPERATIVIDAD DE LOS CONCEPTOS

Dado que los conceptos no son universales, el modo de operar - cualidad de actuar, de pro- ducir efecto- de un concepto es particular y está condicionado por el marco teórico y empíri- co delimitado por las propiedades o determinaciones disposicionales del propio concepto y del contexto o ámbito conceptual en que se desenvuelve.

En síntesis, la operatividad de los conceptos depende de dos factores (Bunge, [1972] 1981):

Ámbito de operatividad o área del saber humano donde el concepto tiene facultad de operar. Depende del tipo de concepto, de su coherencia interna, alcance y posibilidades interpretativas. Sí un concepto tiene determinaciones disposicionales metafísicas no será técnicamente operativo. Preguntar por el significado de un edificio es distinto que hacerlo por su estructura, no tanto porque apuntan a cuestiones distintas como por corresponder

a ámbitos conceptuales particulares.

Modo de operatividad o forma en que las determinaciones disposicionales son

operativas en el ámbito en que el concepto figura. Depende de la validez que posee el concepto frente al conocimiento aceptado y a las contrastaciones empíricas a que pueda ser sometido. Obviamente, no tiene igual valor una hipótesis avalada por contrastaciones empíricas controladas que una opinión ocasional.

La clara definición del ámbito en que el concepto se desenvuelve y del modo en que opera permitirá, entonces, conocer su alcance teórico y práctico. Operativamente, tal definición se puede lograr mediante uno de estos procedimientos generales:

Lógica: Las propiedades de un concepto se determinan por deducciones lógicas par-

tiendo de los supuestos que el mismo presenta. No es una deducción autosuficiente. Necesita de hipótesis anejas para llevarse a cabo y su uso depende de las característi- cas de la concepción original. Atañe en general a las hipótesis formales - las matemáti- cas- y a las que tiene un alto grado explicativo -física subatómica o mecánica cuántica.

Contextual: Las características de un concepto se obtienen mediante nociones ajenas al objeto cognoscible. Cuando no se logra conceptuar un objeto se intenta descubrir sus propiedades transponiendo nociones de una ciencia a otra: definir de un cuerpo median- te la geometría, un colorímetro o un sonar. Este método, usado para describir objetos desconocidos lleva a la determinación de los parámetros externos, sin explicar sus ca- racterísticas internas: aunque puedo saber cómo funciona una bombilla y su efecto, ello no supone conocer su estructura interna ni la teoría electromagnética que la sustenta.

Cuando la determinación directa y la indirecta son inseparables, éstas se obtendrían por una combinación de los procedimientos anteriores. Es el método científico común. La búsqueda y descubrimiento de ciertas propiedades de un concepto mediante el uso de hipótesis externas y a partir de los presupuestos de la propia teoría, lleva a que estas nuevas propiedades amplíen el concepto original; como sucede con el desarrollo de la Teoría de la Evolución de las Especies de Darwin.

En todo caso, lo importante es considerar que los diferentes conceptos que conciernen a un objeto o situación –las distintas definiciones de arquitectura, análisis o forma, por ejemplo– no son absolutos ni universales. Intentar plantear unívocamente una teoría de la arquitectura o un método para su enseñanza es epistemológicamente insostenible. No hay conceptos absolutos con significados universales inmutables. No existe nada parecido a "L'Idea della architetura universale" (1615) plantada por V. Scamozzi. La operatividad de los inevitablemente ambiguos conceptos que utilizamos es relativa a sus propiedades y al ámbito en que se desenvuelven.


II / LA INVESTIGACIÓN Y SU METODOLOGÍA.

La palabra investigación se emplea hoy para definir diversas actividades que, a veces, tienen poca relación con la ciencia. En este campo se la puede definir como “un proceso de actividades destinado a producir conocimientos, utilizando métodos reconocidos y, un problema, como agente impulsor del proceso.” (Larraguibel 1993:29) Si se acepta esta definición, vemos que intervienen en ella tres aspectos básicos: (a) La producción de conocimientos; (b) El problema desencadenante de la investigación y (c) La metodología a emplear para resolver el problema planteado.


II / 1. LA PRODUCCIÓN DE CONOCIMIENTOS.

Si el objetivo de la investigación es “producir conocimientos”, ésta debe presentar como resultado conocimientos nuevos. Estos pueden ir desde la contrastación de una teoría original a la aclaración del modo de utilizar un concepto específico. Esto hay que tenerlo siempre presente. La utilización y difusión de conocimientos ya producidos —por loable que sea la finalidad (comunicación docente) o por lo adecuada que sea su aplicación (resolución de un problema en el ejercicio profesional)— no es investigación.

La investigación no es sólo un instrumento destinado a dominar las materias pertinentes. Es sobre todo un instrumento orientado a obtener rigor en el razonamiento: o sea, capacidad para fundar en antecedentes sistematizados cualquier consecuente, sin acostumbrarse a generalizar o concluir de manera apriorística. La investigación es un procedimiento intelectual que se opone a la acumulación y aplicación normativa del conocimiento. Por ello de un profesional superior que no investiga podría cuestionarse su capacidad para solucionar problemas complejos que demanden la aplicación sistemática de teorías.


II / 2. EL PROBLEMA DESENCADENANTE DE LA INVESTIGACIÓN.

El problema a estudiar es el “agente impulsor del proceso de investigación” (Larraguibel) y puede ir de la búsqueda de un dato a una hipótesis científica. Pero, independiente de sus características, su importancia es enorme. Sin problema a investigar no hay investigación posible. Pero estos problemas son sólo el inicio del proceso. Lo importante es tener en cuenta que todo el proceso de investigación, desde su formulación, datos y resultados, debe ser contrastado mediante datos o hechos para considerarse científico. Esto es fundamental porque datos y afirmaciones vertidas no valen sin sus elementos de contrastación.1

No existe un modo unívoco para contrastar una teoría porque depende de las características filosóficas de lo que se pretende explicar. Teniendo esto en consideración, K. Popper (1967: 32) recomienda cuatro procedimientos para contrastar una teoría: a) Comparación lógica de las conclusiones unas con otras: con lo cual se somete a


1 Según la filosofía moderna los datos y teorías no se demuestran, es decir, no se afirma si son verdaderos o falsos. Lo único que se puede decir de ellos es si contrastan o no los hechos que describen.


contraste la coherencia interna del sistema. b) Estudio de la forma lógica de la teoría, con objeto de determinar su carácter; si es una

teoría empírica o teológica, o si, por ejemplo, es tautológica. c) Comparación con otras teorías, que tiene por principal mira la de averiguar si la teoría

examinada constituiría un adelanto científico en caso de que sobreviviera a las diferentes

contrastaciones a que la sometemos. d) Contrastarla mediante la aplicación empírica de las conclusiones que pueden derivarse

de ella. Se trata de descubrir hasta qué punto satisfarán las nuevas consecuencias de la teoría —sea cual fuere la novedad de los asertos— a los requerimientos de la práctica, ya provengan éstos de experimentos científicos o de investigaciones teóricas.


II / 3. METODOLOGÍA A EMPLEAR PARA RESOLVER EL PROBLEMA PLANTEADO.

Los métodos no tienen ninguna relación con la calidad o interés de las investigaciones. Son pautas que permiten sistematizar el problema a investigar y ordenar el trabajo a realizar durante un estudio, pero no lo sustituyen. Su utilidad estriba en dar una pauta para organizar el desarrollo de la investigación.

Según Larraguibel (1993) los métodos reconocidos de investigación son los aceptados por la comunidad científica. Aunque parezca una tautología no se puede hablar de método científico en general, porque dependiendo de la hipótesis planteada los métodos para contrastarla pueden variar substancialmente (no es igual resolver un problema geométrico que uno de percepción del espacio). Pero independiente del procedimiento usado para contrastar una hipótesis, toda investigación con pretensiones de ser científica debe cumplir con el requisito de ser comprobada por una persona ajena a la investigación a partir de los supuestos de partida, los datos y los métodos que otorga el propio investigador. Es decir, debe ser una exposición de ideas intersubjetivamente contrastable mediante parámetros comprensibles y verificables por sujetos ajenos al investigador.

De lo anterior se desprenden dos conclusiones significativas: a) Las diferencias existentes entre los distintos tipos de investigaciones académicas

reglamentadas (Licenciatura, Especialidad, Maestría o Doctorado), no radican en el método de investigación aplicado (todas deben cumplir con el requisito de ser intersubjetivamente contrastables) sino en lo que se espera de ella.

b) Si el requisito de contrastación intersubjetiva es ineludible para evaluar la investigación científica, en los estudios donde se abordan temas interdisciplinares o en equipos multiprofesionales, los investigadores participantes, además de conocer su especialidad, deben contar con una sólida formación en metodología de la investigación, pues será lo que permitirá la comunicación intersubjetiva.


III / ANÁLISIS E INVESTIGACIÓN

Al abordar la lógica de la demostración de los silogismos Aristóteles define el análisis como la descripción de una situación u objeto cualquiera a partir de sus elementos más simples. (Primeros Analíticos, Pr., I-32, 42a). Cercana a su significado griego, desatar, la definición ha permanecido inalterada en el pensamiento occidental: Examen que se hace de alguna obra, discurso o escrito” mediante la “distinción y separación de las partes de un todo hasta llegar sus principios o elementos.” (DRAE) Pese a su permanencia histórica, existen diferen- cias sustanciales en el papel que la epistemología clásica y moderna otorga al proceso de disolución de lo estudiado en sus elementos constituyentes. La antigüedad entendió el aná- lisis como instrumento de estudio y verificación y la modernidad como procedimiento de in- vestigación e interpretación.


III / 1. EL ANÁLISIS COMO PROCEDIMIENTO DE ESTUDIO Y VERIFICACIÓN.

La filosofía realista basó en la Naturaleza la esencia de las cosas. Ello condujo a definir un sistema estable de relaciones de causa y efecto entre sus elementos constituyentes. En esta cosmología, el método analítico se usó para demostrar la verdad de las explicaciones dadas sobre el sistema universal. Y así fue adoptado en el mundo clásico y el medieval.

Si la función del análisis es comprobar un conocimiento cierto, los métodos analíticos inten- tan descubrir cómo son las cosas en cuanto elementos subsistentes, o sea, externos e inde- pendientes de la mente. De ahí que estos estudios se conozcan como análisis descripti- vos, cuya principal característica es la especificidad, es decir, el análisis del objeto de estu- dio tal como se presenta a quien lo estudia en un espacio y tiempo determinado (N. Abbag- nano, 1998: Análisis).

Así, parámetro analítico considerado, se distinguen tres tipos de análisis:

Atenciones morfológicas o corpóreas; determinan elementos constituyentes y propie- dades “objetivables” de lo analizado: materiales, volumen, peso, geometría... Este tipo de descripción se sitúa en el ámbito de lo empíricamente contrastable (lo científico) o en términos escolásticos, en el estudio de las cualidades primarias de la forma.

Atenciones funcionales o sistémicas; definen cómo es el sistema de relaciones esta- blecido mecánica u orgánicamente entre los elementos constituyentes de lo estudiado y de éste con el entorno. Atañe a cuestiones tales como: cuál es su función, organización, relaciones con el contexto geográfico y humano... Estas descripciones se sitúan en el ámbito de la lógica de sistemas y la teoría de conjuntos.

Atenciones fenomenológicas o perceptivas; consignan el modo en que lo estudiado se aparece a los sentidos: cómo se experimenta, qué condiciones perceptivas lo distin- guen, cuáles son sus cualidades secundarias, etc. Son descripción que abandonan el campo de lo cuantificable para entrar en el terreno de lo fenomenológico, del estudio de cómo se nos aparecen los fenómenos.



III / 2. EL ANÁLISIS COMO PROCEDIMIENTO DE INVESTIGACIÓN E INTERPRETACIÓN

“No existe nada que sea bueno o malo, sino que es el pensamiento quien lo determina.” W. Shakespeare, Hamlet

La manera clásica de entender el análisis comenzó a considerarse insuficiente como instru- mento para describir la realidad en los albores del mundo moderno, cuando se constata la participación activa del sujeto en la comprensión y constitución del mundo.

Alejándose del pensamiento realista, la filosofía moderna muestra que el conocimiento de algo sólo es posible mediante la síntesis e interpretación de los datos “dados”, debido a que por exacta que sea la descripción de un objeto, ésta no explicará nunca su sentido.1 Ello no significa que la antigüedad no “interpretase” lo percibido. Al contrario, los documentos mues- tran que constantemente se interpretaban hechos y palabras. La diferencia es que en el pensamiento antiguo la interpretación no es una manera de encontrar nuevos conocimientos sino de “desentrañar” cómo son y, sobre todo, cómo serán los fenómenos.2

El pensamiento moderno reconoce que para tener una comprensión cabal de los fenómenos es ineludible ir más allá de su descripción buscando, mediante la interpretación, el significa- do de los datos dados. No se trata sólo de una exigencia psicológica ligada a la necesidad de satisfacer la aspiración de comprender lo percibido. Es una exigencia propia del conoci- miento intersubjetivo, porque sí se acepta que la esencia de las cosas es incognoscible, nin- guna doble columna de datos puede explicar sin ambigüedades el sistema que las une ni, mucho menos, revelar su razón de ser. Las descripciones permiten conocer cómo son las cosas, pero nunca conocer porqué son de esa y no de otra manera, ni qué significa que se- an así. Tarea asignada a los análisis interpretativos o hermenéuticos.

Como sucede con los análisis descriptivos, no hay procedimientos analíticos interpretativos unívocos. Su definición dependerá de varios factores, destacando las características de lo interpretado, el contexto en que se realiza la interpretación y la experiencia del interpretador.

Pese a esta indefinición, atendiendo al parámetro considerado, se pueden distinguir dos ti- pos de análisis interpretativos: El que utiliza los procedimientos analíticos interpretativos para conocer las situaciones

específicas que explican porqué lo estudiado es como es. Se trata de conocer su proce-

so generativo, de revelar las circunstancias que habrían intervenido en su producción. Otro que los usa para conocer el sentido de lo estudiado, para desentrañar lo que éste significa o simboliza para alguien en una circunstancia determinada. Se incluyen aquí de las valoraciones disciplinares a los juicios estéticos y similares atenciones que permiten entender aspectos cualitativos de los objetos estudiados.


1 Interpretar un sueño quiere decir indicar su sentido, o sea sustituirlo por algo que pueda incluirse en la conca- tenación de nuestros actos psíquicos como un factor de importancia y valor equivalentes a los demás que la integran.” (Freud, [1900] 1985: Cáp. 3)

2 Por ejemplo: J. Rykwert , Idea de ciudad. Antropología de la forma urbana en el mundo antiguo, 1976; M. Elia- de, Lo sagrado y lo profano, 1957; F. De Coulange, La ciudad antigua. Estudio sobre el derecho e institucio- nes de Grecia y Roma, 1864.



Aunque se trata de objetivos distintos –no es igual buscar razones que justifican el porqué de algo que conjeturar qué significa–, ambas aproximaciones se sustentan en la convicción de que el conocimiento no es absoluto, que las cosas no son apodícticas (verdaderas) te- ológica ni metafísicamente, sino entidades que necesitan interpretarse para ser comprendi- das. Así entendido, el análisis no es hoy un método de descripción ni de comprobación sino un procedimiento de producción de nuevos conocimientos. Por eso la cultura contemporá- nea reconoce en él el procedimiento por excelencia de la investigación.


III / 3. CONTRASTACIÓN E INTENCIONALIDAD DE LA INVESTIGACIÓN.

Además de ayudar a comprender las razones y procesos de formalización de los objetos o situaciones estudiadas, los análisis interpretativos son básicos para su valoración, porque permiten reconocer y apreciar el significado de lo estudiado.

En el pensamiento realista clásico y medieval la convicción de que existen principios uni- versales en la naturaleza y el hacer humano conduce a que la valoración de algo se realice comprobando su equivalencia con lo que se considera verdadero. Una opinión será más significativa mientras más se acerque a la ortodoxia.

En cambio, el pensamiento idealista, al considerar que toda noción proviene de la expe- riencia, la valoración se realiza mediante la contrastación. No hay nociones universales, ni cánones absolutos que permitan comprobar la significación de algo. No existe a priori una forma arquitectónica más útil, apta o bella que otra, sino formas socialmente contrastadas en un momento dado.

Al aceptar la imposibilidad de alcanzar los universales, ni los análisis descriptivos ni los in- terpretativos pueden considerarse procedimientos inmutables ni axiomáticos, por lo que sus resultados nunca serán incuestionables. Lo cual lleva a un problema complejo: ¿Cuál es, entonces, la “veracidad” de los resultados de los análisis que se realizan?

La respuesta no es sencilla. Si se acepta que no existen verdades absolutas, tampoco pue- den existir métodos únicos para conocer el valor de algo. De un concepto se puede decir que está “contrastado” pero nunca “verificado”. Y sólo es posible proceder a contrastar sí los supuestos que se especifican se manifiestan del modo que se afirma, sin que ello signifique que por su contrastación el concepto logra un sentido comprensivo de la totalidad. (Popper 1967)

Dado que toda contrastación depende de las características de lo contrastado y del ámbito en que se desenvuelve, es posible establecer cuatro factores de contrastación que permi- ten valorar un análisis:

Comparación lógica de las proposiciones y conclusiones, sometiendo a contraste la

coherencia interna del sistema.

Contrastación del aparato conceptual que sustenta los procedimientos analíticos utili-

zados permite definir el grado explicativo de un concepto. Se trata de comprobar si las nociones que respaldan un análisis son los idóneos para lograr los objetivos persegui- dos. En general, en la medida que el análisis disminuya la ambigüedad conceptual, más que la extensional, de lo analizado, mayor será el grado de contrastación. La dife- rencia entre optar por disminuir la ambigüedad conceptual o extensional de un concepto reside en enfrentarse a lo analizado considerándolo como “caja negra”, estudiando su apariencia y resultados, o como una estructura a explicar, estudiando los elementos y sistemas que permiten los resultados observables.

Contrastación de los procedimientos. Los sistemas usados para medir y registrar las propiedades de lo analizado son otro factor clave para valorar la idoneidad del análisis. Se trata de evaluar la coherencia el objetivo del análisis y los procedimientos utilizados, considerando que cada instrumento desvela elementos particulares de lo estudiado. No es igual medir la glucosa de la orina con reactivos químicos que con hormigas. Pero no basta que los instrumentos sean los idóneos. Un manómetro es inútil sino se sabe utili- zarlo; tampoco es igual la interpretación de una Catedral de un poeta romántico que la de un especialista en estructuras. La experiencia de quien los utiliza es fundamental. No se trata de recuperar el principio de autoridad (lo que hace x es correcto porque lo hace x), sino de sentido común. No es un factor de evaluación absoluto, pero es un buen indi- cador para definir el ámbito y modo en que se realiza la contrastación. Y, con ello, del ámbito y modo en que sus métodos y conclusiones son operativas.

Contrastación de resultados. El modo de contrastar un análisis es cotejar si lo descrito es como se describe. Esta contrastación no es universal. Depende de las características del análisis y ámbito filosófico en que éste se desenvuelve. A cada uno de los tipos de análisis propuestos corresponde entonces un procedimiento particular de evaluación: En las atenciones morfológicas y funcionales la contrastación es principalmente empírica y tendrá gran importancia la precisión de los instrumentos utilizados. En cambio, en las atenciones fenomenológicas e interpretativas la contrastación es más compleja por no responder a parámetros susceptibles de comprobación empírica directa. Aunque esto no significa que no seas posible contrastar los parámetros “subjetivos” de la experiencia. Como señaló K. Jung ([1970] 1974:63): “más allá y por sobre cada certeza subjetiva, es necesaria una experiencia objetiva para confirmar una opinión que sostenga la preten- sión de ser científica”. Diversos procedimientos –de la fría estadística a la cercana histo- ria oral– permiten esta contrastación de opiniones.

Aceptando que no existen procedimientos analíticos universales y las dificultades que esto supone para su contrastación, la decisión de cómo se analiza algo responde siempre a una intención; para ser más exacto, a una ideología o substrato ideológico determinado. Si se decide estudiar la geometría constitutiva de un edificio subyace en la elección la aceptación de la hipótesis de que los objetos están constituidos por elementos susceptibles de ser ex- plicados geométricamente. Asimismo, si atiendo al color percibido es porque considero que el color es importante para la comprensión de los objetos.

Aunque no se manifieste explícitamente el sustrato ideológico del análisis es inevitable por- que, tanto en los procedimientos descriptivos como en los interpretativos, analizar consiste en contrastar una teoría específica previa en lo analizado. La omisión de esta consideración intencional puede conducir a afirmar la “neutralidad” de los procedimientos analíticos, olvi- dando que en todo análisis subyace una manera específica de entender el mundo y, por tan- to, un modo concreto de actuar y tomar decisiones. (Burtt, 1960)


III / 4. INVESTIGACIÓN Y DOCENCIA.

Para que la investigación cumpla su función pedagógica se requiere de un planteamiento docente opuesto a la transmisión unidireccional de conocimientos. La investigación sólo tie- ne sentido cuando permite al alumno alcanzar nuevos conocimientos sobre lo que estudia y no cuando es un método para comprobar lo dicho en clase: Ir a la biblioteca a ratificar en un libro lo que expuesto por el profesor no es investigación.

En una pedagogía que potencie el papel cognoscitivo de la investigación, más que enseñar algo, los docentes debemos indicar cómo descubrirlo. Para ello, se debe exponer e insistir en que se conozcan y manejen los fundamentos de la epistemología de la ciencia y de las metodologías de investigación, en cuanto base de los conceptos y herramientas necesarios para incursionar con garantía en el planteamiento de problemas, la búsqueda, clasificación y análisis de la información disponible y la sistematización de las conclusiones.

Un último aspecto de la investigación como instrumento docente, extensible a toda investi- gación, es que si sus resultados no son compartidos ni contrastado el trabajo no tiene nin- guna validez. Por excelente que sea un estudio no sirve académica ni socialmente si no se difunde y contrasta. De ahí la importancia de configurar grupos de trabajo –asociados en lo posible a lo que se llama una “masa crítica” adecuada a lo investigado– y canales de difu- sión y discusión de las investigaciones y sus resultados.


III / 5. PRÁCTICAS, EJERCICIOS, INVESTIGACIÓN.

Los contenidos impartidos mediante la enseñanza directa no son suficientes para que sean comprendidos y puestos en práctica, sino bastaría explicar cómo se analiza, dibuja y proyec- ta para saber hacerlo. Para lograrlo el alumno debe interiorizar los contenidos expuestos y ser capaz de transferirlos, primero a situaciones análogas y luego a otras áreas de conoci- mientos. El método insustituible aquí es hacer lo que se quiere aprender: analizar, dibujar, proyectar. De manera genérica, cuando este hacer es dirigido y reglado se conocen como ejercicios, prácticas o similares.

Realizados, según su finalidad, en el aula, el lugar de estudio o la ciudad, los ejercicios sir- ven, por un lado, para poner en práctica y relacionar los conocimientos adquiridos en las clases y a través del estudio, introduciendo al alumno progresivamente en el terreno investi- gador y obligándole a ejercer la facultad del juicio crítico; por otro, para adquirir los hábitos inherentes a los diferentes tipos de prácticas.

Considerando la indisoluble relación existente entre arte y técnica, los ejercicios no son un instrumento de comprobación y adiestramiento sino parte fundamental del proceso de com- prensión de lo que se está aprendiendo. Al igual que en la configuración del pensamiento griego la sabiduría parte del saber hacerlas para llegar a su explicación, los ejercicios tienen que contribuir al entendimiento conceptual de lo que se está realizando. (García, 1995:c.I ) Por ello, los ejercicios propuestos no se plantean de manera lineal, sino como aproximacio- nes sucesivas de complejidad creciente. La intención es que a través de ellos el alumno se acerque paulatinamente a los distintos procedimientos analíticos involucrados en la comprensión de las formas arquitectónicas, entendidas siempre como totalidades.

Con ello se pretenden destacar tres cuestiones relacionadas: Los fenómenos son y experimentan unitariamente. Sólo por el análisis es posible comprender los elementos que los constituyen, su funcionamiento y apariencia. El todo no es la suma de las partes que la componen, aunque su entendimiento particular sea esencial para la comprensión del conjunto. Por ello, aunque se analicen aspectos particulares de la arquitectura siempre se hace destacando el aspecto estudiado en una obra completa.

El conocimiento y las habilidades aumentan en la medida que se ejercitan. De ahí que se proponga retornar constantemente sobre los temas tratados de manera que el proceso básico de todo aprendizaje, el método de ensayo y error, tenga tiempo y oportunidad de realizarse. No se trata de volver cada vez a hacer lo mismo, sino replantear los temas en estadios sucesivos de profundidad y generalización creciente.

Las interpretaciones de los fenómenos, así como las soluciones que se pueden dar a los problemas, son múltiples y dependen de la experiencia de quien las realiza. Los ejerci- cios no se plantean, entonces, como prácticas en las que hay que seguir procedimientos específicos, intentando que sea el alumno, desde sus conocimientos, habilidades y res- ponsabilidad, quien decida la estrategia para resolver lo solicitado.

Para que los ejercicios logren su objetivo es preciso prepararlos. Ello supone definir, para permitir su comprensión y realización, tanto temas como objetivos, contenidos, prerrequisi- tos, recursos disponibles e identificación de las estrategias indicadas para comprender, transferir y aplicar los conocimientos, así como las habilidades que subyacen en la práctica. Estos aspectos, como se ha reiterado, no son universales, puesto que dependen de las cir- cunstancias en que se desenvuelven.

Pero aunque poco se puede decir a priori de los aspectos específicos que conciernen a los ejercicios, se pueden destacar tres aspectos básicos para su preparación y presentación:

Evaluar las circunstancias en que se realizan, considerando los conocimientos y habili-

dades de los alumnos, así como los contenidos curriculares correspondientes. De este modo los objetivos no serán arbitrarios y se podrá definir con claridad los conocimientos y competencias que se desea alcanzar con los ejercicios.

Comprobar que lo solicitado sea coherente con el tiempo y medios disponibles para rea- lizarlos, así como considerar lo que se está exigiendo en las demás asignaturas.

Estas circunstancias deben quedar establecidas en los enunciados para que el alumno comprenda la razón del trabajo. En las presentaciones conviene también destacar los conocimientos y habilidades mínimas para poder superarlo y, sobre todo, detenerse en los conceptos especialmente complejos o “puntos negros” que se hayan identificado.

En síntesis, la claridad en los enunciados de los objetivos que se persiguen, de lo que se pide y de las condiciones de entrega es básico pues permite su adecuada realización.



BIBLIOGRAFÍA CITADA

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